Revolución silenciosa: la ciencia que podría transformar el diagnóstico del Alzheimer

Columna de Opinión

Autor: Alejandro Luarte, investigador asociado del Centro IMPACT.

Hace unos días se publicó en La Tercera una noticia sobre un test de sangre capaz de detectar el Alzheimer con un 92% de precisión. A diferencia de técnicas tradicionales como las punciones lumbares o las tomografías PET, este nuevo análisis es más simple y accesible, ya que se basa en la detección de la proteína MTBR-tau243.

Las estrategias para medir proteínas cerebrales en plasma son cada vez más sensibles y confiables. Esto ha permitido identificar marcadores sanguíneos como la p-Tau217 y, más recientemente, la eMTBR-tau243. La presencia de estas proteínas en sangre se correlaciona fuertemente con el daño cerebral asociado al deterioro cognitivo y a diversas demencias que afectan a la población mundial.

A futuro, se espera masificar estas estrategias, ya que son mínimamente invasivas y rápidas. Sin embargo, uno de los principales desafíos que enfrentan estas tecnologías es la variabilidad entre poblaciones. Hasta ahora, los resultados —aunque muy prometedores— siguen restringidos al ámbito de la investigación y no han llegado al uso clínico habitual.

Parte de la investigación apoyada por IMPACT busca contribuir a la detección no invasiva de patologías cerebrales mediante el uso innovador de vesículas extracelulares plasmáticas. Estas estrategias, potencialmente muy costo-efectivas, se apoyan en el análisis de imágenes mediante deep learning. Estamos muy entusiasmados con algunos resultados, aunque aún queda un largo camino por recorrer.