Diversos estudios señalan que la nutrición materna es un factor importante que contribuye a un ambiente favorable para el desarrollo del feto y para el control de lo que hoy se denomina “programación temprana”. Esta programación es entendida como el efecto que causan variables ambientales y el entorno materno adverso durante la gestación y la vida perinatal, y que pueden influir en el desarrollo del feto y el riesgo de desarrollar en la adultez diversas enfermedades metabólicas, del neurodesarrollo e inmunológicas, entre otras.
La investigación, liderada por Andrea Leiva de la Universidad San Sebastián, y Sebastián Illanes, investigador principal de IMPACT y profesor de la Universidad de los Andes, está orientada a la búsqueda de un tratamiento para el hipercolesterolemia suprapisiológica materna o HSPM a través del uso de aceite de oliva extra virgen.
Según los investigadores, un indicador mayor a 280 miligramos (mg) de colesterol por decilitro (dl) de sangre en el embarazo corresponde a HSPM, la cual se asocia a disfunción vascular placentaria, aumento del estrés oxidativo materno, placentario y neonatal, alteración en el tráfico de colesterol placentario, aumento de lesiones ateroscleróticas tempranas en neonatos, así como un mayor riesgo cardiovascular en adultos nacidos de embarazos con esta condición.
“El tratamiento habitual para el alza de colesterol es mediante fármacos con estatina, que se encuentran contraindicados en el embarazo. Diversos estudios muestran que la suplementación con aceite de oliva virgen extra se ha asociado con la mejora del estado oxidativo y de la función vascular en población no embarazada y embarazada. Es por ello que nuestra investigación apunta a determinar los efectos de la suplementación nutricional con aceite de oliva virgen extra durante el embarazo en mujeres con HSPM, evaluando el perfil lipoproteico y los marcadores de función vascular en la madre y los recién nacidos”, explica la investigadora Leiva.
El estudio clínico se realizará en mujeres con 27 semanas de gestación con seguimiento hasta el parto, a quienes se les dará dosis determinadas de un aceite de oliva extra virgen específico producido en Chile, el cual presenta una mayor concentración de compuestos fenólicos en comparación con otras variedades.
“Durante muchos años pensamos que el aumento de colesterol en el embarazo, que tiene relación con la producción de hormonas sexuales preferentemente progesterona por parte de la placenta, no representaba mayores riesgos. Hoy hay evidencia suficiente que muestra que no es así. Avanzar en la búsqueda de un tratamiento que permita revertir esta condición es fundamental, no solo para la madre, sino también para cientos de niñas y niños que pueden ver condicionada su salud a lo largo de su vida”, asegura el Dr. Illanes.