“Atrápalo antes”: Chilenos desarrollan pionero test de sangre para detectar el deterioro cognitivo

Uno de los principales desafíos en el abordaje actual de la demencia es que esta se diagnostica cuando el paciente ya presenta fuertes síntomas de la enfermedad y es poco lo que se puede hacer para ralentizar su avance.

Es por eso que los científicos llevan años tratando de hallar formas para detectar signos tempranos de esta patología.

Como parte de esa búsqueda es que un equipo de investigadores del centro IMPACT de la Universidad de los Andes (dedicado a la investigación en terapia celular) se encuentra desarrollando un pionero test en sangre que apunta a detectar el deterioro cognitivo temprano, es decir, la etapa previa a la aparición de demencia.

En entrevista con “El Mercurio”, el neurocientífico y líder del proyecto, Alejandro Luarte, revela detalles sobre el desarrollo y avance de la prometedora herramienta.

“Estamos creando una nueva estrategia de diagnóstico, que consiste en un test sanguíneo para detectar subtipos de deterioro cognitivo”, explica Luarte. “Esto es muy importante porque hay dos grandes tipos, el amnésico y el no amnésico; y cuando la persona tiene el primero es muy probable que en tres o cuatro años desarrolle una demencia de tipo alzhéimer. En cambio, si tiene el de tipo no amnésico, es posible que tenga a futuro una patología distinta, como párkinson”.

Algo relevante, explica el investigador, es que esta herramienta se convertiría en la única manera de discriminar en sangre entre estos subtipos.

“Actualmente esto se hace por medio de test cognitivos o evaluación conductual, pero no hay una medición cuantitativa y precisa. Eso es lo que queremos lograr con el test”.

El impacto de su utilización sería enorme, asegura Luarte. Y explica por qué: “Si una persona sabe que tiene un perfil compatible con deterioro cognitivo amnésico puede incorporarse a un ensayo clínico o empezar a aumentar los factores que sabemos que son protectores de desarrollar la demencia y pueden ralentizarla, como hacer actividad física regular o aumentar el ejercicio intelectual y su vida social”.

Lo anterior, señala el investigador, considerando además que actualmente no existen medicamentos para tratar el alzhéimer o curarlo.

Sobre cómo funcionaría el test —que aún se encuentra en etapas incipientes de desarrollo—, el neurocientífico detalla: “Lo que haríamos es estudiar una pequeña muestra de sangre, buscando un componente en particular que sabemos que viene del cerebro. Entonces es como si estuvieses tomando una muestra directa del cerebro de los pacientes”.

Luarte añade: “Esta muestra de sangre se expone en el laboratorio a una célula cerebral para detectar los cambios morfológicos en ella. Según cómo reaccione la célula, esto nos diría si la persona presenta un subtipo de deterioro cognitivo (…). Porque esta célula reacciona al estado de salud del cerebro, es como un sensor”.

Según el investigador, esta tecnología basada en “sensores celulares” no existía. “Somos los primeros que la estamos trabajando”, afirma.

Sin embargo, Luarte explica que el modelo ya ha sido probado con éxito desde hace varios años para diagnosticar trastorno bipolar y depresión. “Nos ha funcionado bien y creemos que también puede ser una buena herramienta de detección para deterioro cognitivo”.

El investigador cuenta que los cambios en la célula son analizados con apoyo de inteligencia artificial, por medio de un software que desarrollaron en conjunto con Claudio Pérez, académico de la U. de Chile.

“La IA te va a decir cuáles son los parámetros de cambio que presentó la célula. La ventaja es que esta tecnología procesa una gran cantidad de datos y tiene la capacidad de escoger parámetros que incluso a nosotros como humanos no se nos ocurren”.

Actualmente el neurocientífico y su equipo se encuentran en la etapa de reclutar a decenas de participantes para iniciar los ensayos, al mismo tiempo que están trabajando en perfeccionar el algoritmo que analizará las imágenes de las células.

Todo el proceso de realizar los estudios en los pacientes, así como el desarrollo y creación de un kit con el test que se pueda comercializar, podría tomar unos tres años, asegura Luarte.

En el futuro, vaticina, se esperaría que el examen se aplique a las personas en un centro de salud, donde se les tome una muestra de sangre de apenas 4 mililitros y en un par de días entregarles el diagnóstico.

“Algo clave es que quizás en algunos años habrá terapias tempranas para alzhéimer, que es por lo que está apostando la ciencia ahora, y los pacientes podrían empezar a usarlas cuando tengan el diagnóstico de deterioro cognitivo”, comenta Luarte.

El investigador puntualiza: “Nuestra meta es que con un test simple, en el futuro las personas puedan saber si ya presentan deterioro cognitivo amnésico y empezar a trabajar contra la demencia”.

Fuente: El Mercurio – Sábado 23 de septiembre 2023.

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